ANATOMÍA DE LOS MÚSCULOS ABDOMINALES

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RECTO ANTERIOR:

Músculo par (a cada lado de la línea media) que forma la cara abdominal anterior. Está cubierto por una robusta fascia anterior que multiplica su tensión. Es un músculo muy específico del ser humano. Sus funciones son: contribuir a mantener la posición erecta y a mantener a las vísceras en su posición, aumenta la presión intra abdominal y expulsar los contenidos abdominales en la defecación o micción, producir flexión de la columna vertebral a través de las costillas, limitar la inspiración máxima y favorecer la espiración y por último, su contracción unilateral produce inclinación del tronco hacia ese mismo lado.

OBLICUO EXTERNO:

También se denomina oblicuos mayor y ocupa la cara superficial y lateral del abdomen. Es el más grande de todos.

De forma unilateral, produce inclinación hacia el mismo lado y rotación hacia el lado contrario; de forma bilateral produce flexión de tronco.

Muchas fibras de este músculo se continúan con las del músculo oblicuo interno o menor del otro lado. Actúa de manera conjunta con él, por lo que si se contraen las fibras más laterales de los oblicuos se produce una presión intraabdominal que contribuye a la expulsión del contenido abdominal en la defecación o micción.

OBLICUO INTERNO:

También se denomina menor y ocupa la cara más interna del músculo oblicuo mayor o externo. Es más pequeño y la dirección de sus fibras es contraria a las del oblicuo mayor de su mismo lado.

De forma unilateral produce inclinación y rotación hacia el mismo lado, mientras que de forma bilateral produce flexión de tronco

TRANSVERSO:

Es el más profundo de los músculos del abdomen y ocupa la cara más interna abdominal, debajo del recto del abdomen. Sus fibras son transversales. Tiene una importante función como estabilizador de la región lumbar y otras como: contraer el abdomen, aumentar la presión intra abdominal y contribuir a procesos como la micción, defecación, vómitos, tos, parto,…

A modo de resumen, los músculos abdominales se superponen y comparten algunos puntos de inserción. Sus fibras se entrecruzan, actuando de forma coordinada para dar estabilidad al tronco, proteger la columna, mantener las vísceras en su sitio, ayudar de forma accesoria a la respiración, intervenir en tareas que requieran hacer presión abdominal (parto, micción, defecación…) y también influyen en la postura y alineación corporal.+

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